1. 
UNA NOCHE CON LA REINA 

Muchas veces la imitación es una tarea titánica para muchos artistas, ya que lo más importante de una disciplina como esta, es que el espectador se asombre, grite, llore, se emocione y se retire feliz, pensando que el artista que vio baja la puesta en escena, fue el que creía, y no precisamente el que era en realidad, una imitación.
Si imitar no es un hecho fácil, lo que lo complejiza aún más, es intentar hacerlo como los grandes, como es el caso de la banda tributo a Queen “Dios Salve a la Reina”, agrupación de trasandinos oriundos de Rosario, los cuales por alrededor de 20 años, se han dedicado con esmero y oficio a imitar el grupo de sus amores.
El grupo Británico Queen, nació en 1970 como una banda de rock, formada por el guitarrista Brian May, el cantante Freddie Mercury y el baterista Roger Taylor, a los cuales, al año siguiente, se les sumaría el bajista John Deacon, completando de esta forma la alineación final, dando paso a shows extravagantes y músicas que mezclaban estilos musicales; pasando fácilmente desde un show más bien sinfónico, que llevaba “Love of my Life” y su arpa como estandarte, a otro que incluía toda la tendencia rockabilly proveniente de la influencia de Elvis Presley, plasmándola en uno de sus más conocidos sencillos “Cazy Little Thing Called Love”.   
En la más reciente presentación de “Dios Salve a la Reina” en Chile, en el Teatro Teletón, fue posible apreciar una verdadera puesta en escena: pensada, sentida y ejecutada con la intención de causar emoción en todos los fans de Queen, imitando hasta el más mínimo detalle de una de las giras más exitosas del grupo,  “The Works”, titulada en 1984 debido al por ese entonces lanzamiento del álbum que llevaba el mismo nombre.
La iluminación, la posición de los instrumentos, el humo, incluso los movimientos de los propios artistas sobre el escenario, dejan en evidencia el nivel de preparación de la banda tributo, comandanda por Pablo Padín, como el mítico y ya fallecido Freddie Mercury, Francisco Calgaro, como el prolífico guitarrista Brian May, Matías Albornoz como el virtuoso baterista Roger Taylor, y Ezequiel Tibaldo como el tranquilo bajista de Queen, John Deacon.
Desde el momento en que se apagan las luces en el Teatro Teletón, y en las pantallas laterales comienzan a proyectarse imágenes de la banda, el público guarda silencio y emocionado observa el registro visual de la banda sonora personal de muchos de ellos, los cuales extrañamente, pertenecen a diferentes generaciones, grandes y chicos se apropian de las butacas para disfrutar de la banda tributo a Queen más reconocida a nivel mundial, tanto por la crítica como por los fans.
Cuando los focos comienzan a iluminar la penumbra, el humo invade el ambiente, y los primeros acordes de la obertura se comienzan a escuchar, el silencio se transforma en euforia y los fans aguardan ansiosos el momento en que Pablo Padín ingrese a escena, instante en el que se desatan los gritos, debido al parecido físico y vocal con el original Freddie Mercury.
Desde ese momento, y a través de todo el recorrido que realiza el grupo tributo sobre los temas de la agrupación, los artistas en escena dejan demostrada la razón de los alagos de la crítica, cantando bailando y actuando tal como los hacía Queen en sus años mozos, pasando por la emoción de“Somebody to Love”, hasta la euforia de “Bohemian Rhapsody”, temas en los que Padín toma asiento para interpretar en el piano los acordes de los ya himnos de la banda, tal como Mercury lo hacía, los mismos gestos, la misma ropa, lo mismo todo.
Cabe destacar la actuación de Francisco Calgaro, quien se luce con los acordes de su guitarra, trayendo al recuerdo, los momentos más espectaculares de la banda, como la melodía y los solos en “One Vision”, cuando Brian May deslumbraba junto a Queen; también hacen lo suyo Matías Albornoz, quien pese a ubicarse, durante toda la presentación, tras la batería, logra traer al recuerdo al espectacular Roger Taylor, y finalmente, el más tranquilo, al igual que su imitado, es Ezequiel Tibaldo, el cual con su actitud tranquila y afable, capta a la perfección la esencia de John Deacon. 
Tres fueron los puntos relevantes de la presentación de “Dios Salve a la Reina”, posterior a la obertura, el primero, fue cuando el público, junto a la banda, entonó la canción “Radio Ga Ga”, mientras la multitud de pie realizaba la coreografía característica de los conciertos del grupo; el segundo punto relevante, fue cuando al ritmo de “I want to break free” Pablo Padín re ingresa al escenario vestido a la usanza del videoclip de la banda, con una peluca y busto postizo, jugando con la letra y con el rol que Freddie tantas veces realizó en el escenario.
El último momento importante, fue la canción final, la cual fue entonada junto a los fanáticos que se acercaron al escenario, dejando demostrado un detalle importante, la grandeza de la banda, la cual aceptó que quienes fueron a ver el espectáculo, se acercaran a tan sólo unos centímetros de ellos, tal como Queen mismo lo habría hecho en un concierto, compartiendo con quienes permitieron que pasaran a la historia.
Realmente, valió la pena el espectáculo, simbiosis perfecta de talento y devoción hacia Queen, por parte de “Dios salve a la reina”, los que trajeron a la vida al mítico Freddie Mercury, y recrearon los mejores momentos de la banda, imitando a la perfección todos los aspectos del show que viajó por tantos lugares del mundo junto a la agrupación original. No me cabe duda de que si Freddie Mercury estuviera vivo, estaría orgulloso del trabajo de “Dios salve a la reina”, porque más que nada es amor a la música, a esa que tantas veces los motivó a escribir buenas canciones, bandas sonoras grabadas en el corazón de muchos. 
Sitio Web de la Banda: http://www.dsr.com.ar

    UNA NOCHE CON LA REINA 

    Muchas veces la imitación es una tarea titánica para muchos artistas, ya que lo más importante de una disciplina como esta, es que el espectador se asombre, grite, llore, se emocione y se retire feliz, pensando que el artista que vio baja la puesta en escena, fue el que creía, y no precisamente el que era en realidad, una imitación.

    Si imitar no es un hecho fácil, lo que lo complejiza aún más, es intentar hacerlo como los grandes, como es el caso de la banda tributo a Queen “Dios Salve a la Reina”, agrupación de trasandinos oriundos de Rosario, los cuales por alrededor de 20 años, se han dedicado con esmero y oficio a imitar el grupo de sus amores.

    El grupo Británico Queen, nació en 1970 como una banda de rock, formada por el guitarrista Brian May, el cantante Freddie Mercury y el baterista Roger Taylor, a los cuales, al año siguiente, se les sumaría el bajista John Deacon, completando de esta forma la alineación final, dando paso a shows extravagantes y músicas que mezclaban estilos musicales; pasando fácilmente desde un show más bien sinfónico, que llevaba “Love of my Life” y su arpa como estandarte, a otro que incluía toda la tendencia rockabilly proveniente de la influencia de Elvis Presley, plasmándola en uno de sus más conocidos sencillos “Cazy Little Thing Called Love”.   

    En la más reciente presentación de “Dios Salve a la Reina” en Chile, en el Teatro Teletón, fue posible apreciar una verdadera puesta en escena: pensada, sentida y ejecutada con la intención de causar emoción en todos los fans de Queen, imitando hasta el más mínimo detalle de una de las giras más exitosas del grupo,  “The Works”, titulada en 1984 debido al por ese entonces lanzamiento del álbum que llevaba el mismo nombre.

    La iluminación, la posición de los instrumentos, el humo, incluso los movimientos de los propios artistas sobre el escenario, dejan en evidencia el nivel de preparación de la banda tributo, comandanda por Pablo Padín, como el mítico y ya fallecido Freddie Mercury, Francisco Calgaro, como el prolífico guitarrista Brian May, Matías Albornoz como el virtuoso baterista Roger Taylor, y Ezequiel Tibaldo como el tranquilo bajista de Queen, John Deacon.

    Desde el momento en que se apagan las luces en el Teatro Teletón, y en las pantallas laterales comienzan a proyectarse imágenes de la banda, el público guarda silencio y emocionado observa el registro visual de la banda sonora personal de muchos de ellos, los cuales extrañamente, pertenecen a diferentes generaciones, grandes y chicos se apropian de las butacas para disfrutar de la banda tributo a Queen más reconocida a nivel mundial, tanto por la crítica como por los fans.

    Cuando los focos comienzan a iluminar la penumbra, el humo invade el ambiente, y los primeros acordes de la obertura se comienzan a escuchar, el silencio se transforma en euforia y los fans aguardan ansiosos el momento en que Pablo Padín ingrese a escena, instante en el que se desatan los gritos, debido al parecido físico y vocal con el original Freddie Mercury.

    Desde ese momento, y a través de todo el recorrido que realiza el grupo tributo sobre los temas de la agrupación, los artistas en escena dejan demostrada la razón de los alagos de la crítica, cantando bailando y actuando tal como los hacía Queen en sus años mozos, pasando por la emoción de“Somebody to Love”, hasta la euforia de “Bohemian Rhapsody”, temas en los que Padín toma asiento para interpretar en el piano los acordes de los ya himnos de la banda, tal como Mercury lo hacía, los mismos gestos, la misma ropa, lo mismo todo.

    Cabe destacar la actuación de Francisco Calgaro, quien se luce con los acordes de su guitarra, trayendo al recuerdo, los momentos más espectaculares de la banda, como la melodía y los solos en “One Vision”, cuando Brian May deslumbraba junto a Queen; también hacen lo suyo Matías Albornoz, quien pese a ubicarse, durante toda la presentación, tras la batería, logra traer al recuerdo al espectacular Roger Taylor, y finalmente, el más tranquilo, al igual que su imitado, es Ezequiel Tibaldo, el cual con su actitud tranquila y afable, capta a la perfección la esencia de John Deacon. 

    Tres fueron los puntos relevantes de la presentación de “Dios Salve a la Reina”, posterior a la obertura, el primero, fue cuando el público, junto a la banda, entonó la canción “Radio Ga Ga”, mientras la multitud de pie realizaba la coreografía característica de los conciertos del grupo; el segundo punto relevante, fue cuando al ritmo de “I want to break free” Pablo Padín re ingresa al escenario vestido a la usanza del videoclip de la banda, con una peluca y busto postizo, jugando con la letra y con el rol que Freddie tantas veces realizó en el escenario.

    El último momento importante, fue la canción final, la cual fue entonada junto a los fanáticos que se acercaron al escenario, dejando demostrado un detalle importante, la grandeza de la banda, la cual aceptó que quienes fueron a ver el espectáculo, se acercaran a tan sólo unos centímetros de ellos, tal como Queen mismo lo habría hecho en un concierto, compartiendo con quienes permitieron que pasaran a la historia.

    Realmente, valió la pena el espectáculo, simbiosis perfecta de talento y devoción hacia Queen, por parte de “Dios salve a la reina”, los que trajeron a la vida al mítico Freddie Mercury, y recrearon los mejores momentos de la banda, imitando a la perfección todos los aspectos del show que viajó por tantos lugares del mundo junto a la agrupación original. No me cabe duda de que si Freddie Mercury estuviera vivo, estaría orgulloso del trabajo de “Dios salve a la reina”, porque más que nada es amor a la música, a esa que tantas veces los motivó a escribir buenas canciones, bandas sonoras grabadas en el corazón de muchos. 

    Sitio Web de la Banda: http://www.dsr.com.ar

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